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Placas solares en un piso: cómo funciona el autoconsumo colectivo

Paneles solares en la cubierta plana de un edificio de viviendas
Paneles solares en la cubierta plana de un edificio de viviendas. Foto: Unsplash.

Vivir en un piso no impide aprovechar la energía solar. La fórmula es el autoconsumo colectivo: una instalación en la cubierta del edificio, o cerca de él, que reparte su producción entre varios vecinos. Te explicamos cómo funciona y cómo ponerlo en marcha.

Qué es el autoconsumo colectivo

Es una modalidad regulada en el Real Decreto 244/2019 en la que varios consumidores comparten una misma instalación. Cada participante recibe una parte de la energía producida según un coeficiente de reparto acordado entre todos. Esa energía se descuenta de su factura como si tuviera placas propias.

No hace falta que todos los vecinos participen: pueden adherirse solo los que quieran, y la comunidad puede incluir también los consumos comunes (ascensor, iluminación de la escalera, bombas de agua).

Qué necesita aprobar la comunidad

La cubierta es un elemento común, así que la instalación debe aprobarse en la junta de propietarios. Desde la reforma de la Ley de Propiedad Horizontal de 2021, la instalación de sistemas de energía renovable de uso común se puede aprobar por mayoría simple de propietarios que, además, representen la mayoría de las cuotas de participación, lo que ha facilitado mucho estos proyectos.

Si un vecino quiere usar una parte de la cubierta solo para su instalación individual, también necesitará la autorización de la comunidad. Consulta siempre con el administrador de fincas cuál es el acuerdo adecuado para tu caso.

Cómo se reparte la energía

  • Coeficientes fijos: cada vecino recibe siempre el mismo porcentaje, por ejemplo según lo que ha invertido.
  • Coeficientes variables por horas: se pueden asignar porcentajes distintos para cada hora del año. Así, quien teletrabaja puede recibir más energía al mediodía y quien está fuera, menos.

Los coeficientes se firman en un acuerdo de reparto que se entrega a la distribuidora. Se pueden modificar más adelante, por ejemplo si se incorpora un vecino nuevo.

Distancia: no tiene que estar en tu edificio

El autoconsumo colectivo también permite compartir instalaciones próximas a través de la red. La normativa ha ido ampliando la distancia permitida entre la instalación y los consumidores, especialmente para instalaciones en cubiertas. Esto ha impulsado las comunidades energéticas de barrio, en las que un tejado grande (un polideportivo, una nave) abastece a vecinos de los alrededores.

Cuánto cuesta y cuánto se ahorra

Una instalación compartida suele ser más barata por kWp que una individual, porque los costes fijos se reparten. Como orientación, cada vivienda puede necesitar una participación de entre 1 y 1,5 kWp, con una inversión de entre 1.200 y 2.000 € por vecino, y ahorrar entre 150 y 300 € al año según su consumo y su tarifa.

Pasos para ponerlo en marcha

  1. Sondea el interés de los vecinos y pide al administrador que lo incluya en el orden del día.
  2. Encarga un estudio técnico de la cubierta: espacio, orientación, sombras y estado.
  3. Pide varios presupuestos y aprueba la instalación en junta.
  4. Firma el acuerdo de reparto con los participantes.
  5. La empresa instaladora tramita la legalización y comunica los coeficientes a la distribuidora.
  6. Cada participante comprueba que su comercializadora aplica el autoconsumo en la factura.
¿Y si la comunidad no quiere? Puedes buscar una comunidad energética cercana o, si tienes un balcón soleado, valorar un kit solar de balcón, siempre cumpliendo la normativa.
Redacción Momento Ahorro

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